Los días se sucedían lentamente. Felis continuaba detrás de Fina sin reparar en lo que dijeran sus amigos. El inspector había hecho venir a todos los ocupantes del hotel el día del violento suceso y las horas de las comidas no eran estimulantes pero sí muy concurridas. Cuando discutían sobre el tiempo que les quedaba en la zona se aproximó el sr. René para presentarles a la sra. del difunto sr. Bernat y a sus hijos.
Fué una sorpresa saber que estaba casado.
Sr. René.- Mis queridos amigos quiero que conozcan a la sra. Briches y a sus hijos Po de 26 y Richi de 23 años han venido por orden del inspector, viven en Toulous.
Felis.- Lo sentimos muchísimo.
Fina.- ¿Estaban separados?.
Sra. Briches.- No, vivíamos muy felices, me sentía querida. Cuando tenía que viajar por motivos de trabajo, para conciertos o recitales, nos costaba separarnos, al volver me llenaba de regalos, era muy amante de sus hijos y sufría con las distancias, nos llamabamos todas las noches.
Josep.- Hay personas que dejan huella.
Petra.- Sra. Briches. ¿Que información necesita el inspector de Ud.?
Sra Briches.- Como la investigación está en curso no puedo contarles nada, pero sí puedo decir que nos han analizado el ADN, tanto a mis hijos como a mí.
Fina.- No comprendo, él nunca me habló de su familia.
Sra. Briches.- Con sus clientes era reservado, sabía que las mujeres que escuchaban su música tenían fantasías sobre él y no quería romper esa imagen de galán.
Sr. René.- He de decirle que en mi residencia no estaba contratado, venía a descansar y jamás me habló de su matrimonio.
Josep.- Respetemos su memoria, de todas formas hay muchos hombres que tienen doble vida, el sr. Bernat no será el último.
Cuando quedaron solos Felis y sus amigos, no daban credito a lo que habían visto sus ojos.
Fina.- Ël me dijo que pensaba establecerse en España, en el apartamento de sus padres en Salou.
Felis.- (Aprovechando la debilidad de Fina) Esto te servirá para olvidarle más rápido, ya sabes que nunca me cayó bien, se le notaba que era un farsante.
Petra.- No me ha gustado la cara de la sra. Briches, sus facciones son muy duras, a pesar de su belleza, se le nota que esconde algo, seguro que no eran tan felices como proclama.
Maria.- Tambien puede ser que ella estuviera celosa del éxito de su marido.
Jaime.- Mirar yo estoy arto, esperando información del inspector, perdiendo el tiempo aquí. ¿Y nuestros derechos?.
Maria.- Si nos han hecho volver, es que tendrán motivos, aprovechemos por la tarde para ver algún pueblo o vamos a las cuevas, dicen que son muy profundas y con lagos de bellos colores.
Fina.- Sí, salgamos de aquí, estoy cansada de mentiras.
Felis.- Me gustaría hablar contigo, estoy intersado en saber lo que piensas de mí.
Todos se volvieron hacia Felis, sus ojos brillantes ya no guardaban la frustración de días pasados, pero nadie dudaba de que estaba espuesto a sufrir una gran decepción, ya que Fina estaba a años luz de comprender sus sentimientos.